Ya ha pasado el fin de semana, y la verdad es que hacía tiempo que no lo aprovechaba tanto debido a la pereza que con los años se va acumulando. La verdad es que ya el jueves tuve tarde intensa dedicada a la vespa, pero ojo, no a conducirla, sino a cuidar sus tripas. Por consejo de escuteristas navarros me puse en contacto con un representante de una marca de aceites de maquinaria y vehículos cuyo catálogo también dispone de un estupendo
aceite de dos tiempos antifricción y anti-gripaje; ahí es nada. El señor en cuestión me hizo una demostración in situ de las propiedades de dicho aceite que me convenció en el momento, así que no tardaré en hacer pedido.
El viernes tocó un poco de música en directo. No me muevo, no salgo, y esto no puede ser, así que el viernes fui a buscar a la señora al trabajo y nos fuimos al Arena a ver a
Los Modos donde coincidimos con Francho, de los Shepherd´s Bush. Estuvimos una media hora, no más, lo justo para ver a un grupo que sonaba a los ochenta ante una audiencia de unas cincuenta personas, más o menos. Un grupo que, después de unas cuantas actuaciones, por fin he visto.
El sábado por la mañana tocaba jugar al fútbol con los camaradas de grada. No jugaba al
fútbol 11 desde…, buf, ni lo sé. Pero vaya, me comporté como un hombre y me marqué unos buenos pases que es lo que me gusta, y además jugando con la camiseta de “Toro” Acuña que me venía como un saco. Por la tarde, acudí al
Mar de Dios (recientemente cerrado) a participar en un documental que están rodando con gente que a lo largo de los años ha colaborado con el garito montando pinchadas o fiestas; gracias por acordaros de mí. Luego quedé con Jorge para tomar unos carajillos y de paso entré en El Caracol a ver precios de Fred Perry y Martens; demasiado caro para mi cartera.
Y el domingo, pues perfecto. Por la mañana quedamos con los colegas para tratar un asunto que nos llevamos entre manos y de paso nos marcamos un vermú por
las Delicias a base de tapas con doble capa de rebozado, vermú casero, cañas, salmuera…etc. Como Dios manda. Y por la tarde, qué gozada, al fútbol en
vespa (ideal para aparcar donde quieras) un cortado y coñac, al partido, victoria de nuestro
Real Zaragoza, otro cortado con los amigos comentando lo vital del triunfo y para casa.
Fin de semana total, al menos para mí.